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sábado, 8 de julio de 2023

Inu-Oh (2021)

      Por saturación de horas y turnos dobles en el trabajo, he estado escaqueándome de comentar en el blog. Pero principalmente lo que me frenaba era que la siguiente a comentar es Inu-Oh (2021), la hasta ahora última creación de mi admirado Yuasa.



     "Tomona es hijo de pescadores pero al quedar ciego por una maldición, viaja hasta la capital y se convierte en aprendiz de biwa. Allí se encontrará con un ser maldito como él, capaz de escuchar las historias y canciones olvidadas de los antiguos guerreros Heike, apartados por la historia oficial.

     Ambos jóvenes deciden cantar y bailar dichas historias para que los espíritus de los guerreros puedan descansar en paz, transgrediendo todas las normas oficiales establecidas de la época."





     Reconozco que para poder hacer una sinopsis he tenido que revisarme la peli a cámara rápida. No solo por el tiempo que hace que la vi, sino porque tampoco entendí muy bien el hilo conductor en su momento. Inu-Oh (rey de los perros) está basado en un personaje real, del que lo único que se sabe es que fue el artista más grande de su época de lo que entonces se conocía como Sarugaku Noh, estilo de teatro evolucionado de las acrobacias circenses callejeras, y precursor del solemne teatro Noh de la actualidad. Sin embargo sus obras parecen haberse perdido, probablemente debido a los caprichos e imposiciones de alguna generación posterior.

     Y es que las decisiones de la corte dominante de cada momento eran las que imponían cuáles eran los estilos que se podían interpretar y los que no. En este restrictivo ambiente se encuentran dos niños marginados, capaces de oír una música y unas historias que nadie más oye, y que deciden interpretarlas al público abierto para encontrar así su lugar en el mundo y sentirse libres. Sin embargo, cuando finalmente se les ofrece la posibilidad de ser reconocidos oficialmente, se les pide a cambio que olviden su estilo y sus historias y se atengan únicamente a las formas y relatos tradicionales.

     ¿Dónde está Yuasa en este relato medieval sobre los orígenes del Noh? Pues parece que no, pero está. En esta ocasión, Yuasa apuesta por la animación tradicional, dibujada a mano, y deja a un lado la mezcla de técnicas para darle ese rollito de ukiyo-e. Donde verdaderamente se explaya es en la música y las actuaciones teatrales de la extraña pareja, donde el músico ciego poco a poco se va convirtiendo en un rockero transgénero de los 80; y el vocalista evoluciona desde las acrobacias circenses hasta la danza occidental moderna, pasando por la gimnasia rítmica.

     Todo ello con una inusual escenografía muy rústica pero ingeniosa, que incluye cuerdas, poleas, mecanismos, banderolas, luces y la continua inclusión del público, haciéndoles partícipes tocando palmas y bailando con ellos como si de un auténtico concierto de rock se tratara.

     Tenemos aquí una bella película con un mensaje fuerte y claro que sin embargo cuesta mucho pillar a la primera. Reconozco que yo también me dejé despistar con los anacronismos y tardé en darme cuenta de lo que había en el fondo. No tiene el humor y la fantasía de otras películas de Yuasa. Es un relato más grave y que invita a la reflexión, pero tal vez por eso ha impactado tanto y se la considera la (hasta ahora) mejor de sus obras.

     Se ha llevado varios premios y está bastante alta en algunos rankings. Yo de ti me la vería.

domingo, 30 de octubre de 2022

Belle (2021)

      Tuve un fin de semana de relax, sin trabajo y sin compromisos sociales, y por fin puede hacer un poco de sofing & tv. Fue el momento de ponerme al día con un par de películas que quería ver desde hace tiempo. Una de ellas, Belle (2021), del irregular Mamoru Hosoda.

   



     "Cuando era niña, Suzu perdió a su madre, y con ella, su capacidad para cantar. Suzu se volvió una joven introvertida y terminó descubriendo U: un mundo virtual donde te transformas en lo que realmente eres. Así se convirtió en Belle, una popular cantante cuya hermosa voz y apariencia terminó atrayendo a Ryuu, la temible bestia que aterroriza U.
     Pero Belle no le tiene miedo, solo quiere descubrir la fuente de su dolor..."




     Desde que me enteré de este proyecto estaba súper emocionada, y su trailer me despertó enormes expectativas. Hosoda tiene pelis que me han encantado (La chica que saltaba a través del tiempo, Los niños lobo, El chico y la bestia) y otras que me han dejado más bien fría (Summer wars, Mirai, mi hermana pequeña)

     Belle se queda en algo intermedio.

     Visualmente es maravillosa. Tiene parte CGI y parte animación tradicional, y ambas forman una combinación fantástica. Es este aspecto no solo no defrauda sino que sorprende y maravilla. En pantalla grande tuvo que ser la caña.

     En la parte argumental, y quizá solo sea por mis propias expectativas, flojea mucho. Porque te esperas una versión modernojaponesa del clásico de la Bella y la Bestia, con su romance, su aventura y su drama, condimentado con las múltiples posibilidades que da el mundo virtual y su anonimato. Pero en última instancia es una historia sobre el dolor de las familias rotas, y a mi modo de ver, no está ni bien presentado ni bien desarrollado.

     Pero, insisto, tal vez solo fue que me pilló medio dormida (la vi en dos partes) y gran parte del tiempo estuve intentando proyectar mi propia película sobre ella, y por eso probablemente me perdí los detalles importantes. La prota y su entorno cercano están muy bien retratados. Sobre todo la relación entre ella, su padre y su madre fallecida. Pocas palabras, pocas imágenes y lo entiendes todo perfectamente. Sus (escasos) amigos de la escuela, sin embargo, tienen tanto mundo propio que parece quedarse corto en aparición, y sobre todo, apenas aportan nada al impulso de la historia central. Solo pululan alrededor de Suzu, preocupados por sus propios amoríos. Divertidos, eso sí, muy majos, pero como si fueran algo aparte.

     Y en cuanto a la relación Belle-Ryuu pues...yo qué sé. Un poco demasiado artificial, creo. En general todo en U sucede muy deprisa: de desconocida a super estrella con solo una canción. Un encuentro fortuito y ya la muchacha no se lo puede quitar de la cabeza al punto de arriesgarlo todo por la bestia. Que ya digo que a lo mejor es porque me pilló cansada, pero no sé, un poco forzado todo lo veo yo.


     Con todo, es una de las películas más taquilleras de su año y de la historia, y ha recibido grandes elogios de crítica y público. Si la ves sin esperar nada, estoy segura de que te resultará poco más que interesante. Recomendable sobre todo por el espectáculo audiovisual.

domingo, 28 de febrero de 2021

Given (2019) & Given: The Movie (2020) & Live action (2021)

     Bueno, pues esta es la segunda serie que terminé anteriormente pero que había quedado a la espera de la movie. Y entre unas cosas y otras, decidí espaciarla un poco más para volverla a ver desde el principio. Así que después de terminar la tercera temporada de Cobra Kai, me dejé llevar por una recomendación y acabé viendo la primera (y única hasta el momento) de Upload, en Amazon Prime. Y finalmente, me dispuse a disfrutar por segunda vez de Given, aun más y mejor que la primera.



     "Ritsuka Uenoyama es bueno con la guitarra y, aunque no abandona sus prácticas con la banda, parece haber perdido la pasión con la que comenzó. Un día descubre que su sitio favorito para las siestas del almuerzo ha sido invadido por un extraño chico que se aferra a una guitarra con las cuerdas rotas..."

     Yo ya había visto por ahí imágenes y artículos que hablaban del manga de Given pero no despertó especialmente mi interés. Me daba la impresión de ser un manga de adolescentes melancólicos que querían ser músicos o algo así. Y aunque en su día disfruté de Beck y otras del género, cuando salió el anime y vi que solo tenía 11 episodios, me dio más pereza aún. Pero bueno, cuando finalmente le di la oportunidad descubro con sorpresa que, además de musical, y quizá por encima de eso, se trata de una historia BL o shonen ai o como se quiera llamar. Ni que decir tiene que me hicieron los ojos chiribitas, ya que últimamente este género escasea al límite de ser desesperante.

     No me equivoqué en lo de la melancolía, ya que el detonante de la historia es de un drama que da miedito, pero al mismo tiempo está salpicado de tantos puntos divertidos y cómicos que resulta una dulce amargura de lo más deliciosa. Los protas difieren tanto en carácter como en punto de partida: Uenoyama es taciturno, algo bruto y bastante temperamental; Mafuyu es introvertido, callado y fundamentalmente inexpresivo. El primero es virgen y sin historial amoroso. El segundo ya cuenta con un primer amor intenso y doloroso a su espaldas. Uenoyama aprenderá a ser considerado y tratar de entender a los demás. Mafuyu, por el contrario, a expresar sus sentimientos. Básicamente, la cosa es así.

     Con ellos están Haruki y Akihiko, el bajo y el batería, ambos universitarios, protagonistas de su propio triángulo que, en principio, se mantiene al margen de la pareja principal, pero que intervienen de manera bastante activa en el desarrollo de la relación Ue-Mafuyu, ya que de ello depende el futuro de la banda.

     Técnicamente, mola mucho el tono soft de los dibujos y colores, como si hubiera un halo permanente haciéndolo todo mas tierno. Animación correcta, con algo de CGI para las actuaciones musicales, poco detalle en los movimientos, ya que quitando dos o tres actuaciones, el resto es diálogo y situaciones tranquilas. La música, por su parte, sigue el rollito tragicómico de la imagen, al menos en lo que se refiere a las ambientaciones, porque la banda es de rock, y quizá por ese contraste, resulta tan impactante la primera vez que Mafuyu canta por fin, gritando todo lo que llevaba guardado.

     Ni que decir tiene que lloré todas y cada una de las veces que vi esa escena (que han sido más de dos), leyendo la letra y escuchando la canción con los huesos. Y nada, ahora mismo estoy enganchada a las 5 canciones de la serie. Bueno, 3 sí son de la serie (opening, ending y Fuyu no hanashi, la canción de Mafuyu), las otras dos son de la película, que más que película, viene a ser un episodio largo continuación de la serie, donde al mismo tiempo que Mafuyu y Uenoyama aprenden a ser pareja y componen un nuevo tema juntos, los mayores Haruki y Akihiko nos cuentan de qué va su rollo.


     Esta pareja tampoco está exenta totalmente de drama aunque no es tan trágico como el protagonista. Un triángulo con una punta bastante problemática, a quien Mafuyu llega a conocer, y que sirve de inspiración para su segundo mensaje al mundo.


     Me quedé con tanta hambre después que corrí a por el manga, pero tampoco es que haya avanzado mucho más desde el punto en el que se queda la peli.

     Se centra un poco en una tercera historia, la de los amigos del colegio de Mafuyu, y los nuestros siguen presentes pero sin grandes cambios, así que habrá que esperar unos cuantos capítulos más (si los hubiera) para ver algún giro o avance interesante.



     Dentro de la sequía de series shoujo y shonen ai que venimos padeciendo desde que la industria entró en crisis, es un oasis refrescante que sabe a realmente poco, pero que se agradece enormemente. Ojalá más. Ojalá igual.

EDIT 10/01/2021. Pues resulta que salió una miniserie live action de este grupejo y aunque no tenía muy buen pinta, al final terminé viéndola entera.


     El argumento es prácticamente el mismo, salvo algunas omisiones, para hacer que el arco principal encaje en sus 6 escasos episodios. Las canciones son distintas también pero igualmente están muy chulas. El mayor problema desde mi punto de vista era el actor que hace de Mafuyu... Se llama Sanari y es un compositor y cantante de cierta popularidad salido de youtube.

     No es que sea feo pero no entra en mis cánones, y al caracterizarlo, lo dejan aún peor. Dejando eso a un lado, sus compañeros están bastante potables, así que hice lo posible por dejarlo pasar. Pero es que es quien lleva todo el peso de la movida, y su sobreactuación está todavía por encima de la de sus compañeros. Y cuesta mucho no sentir vergüenza ajena en los momentos cruciales.

     En general, raya lo mediocre pero es aceptable para fans. Los momentos dramáticos son demasiado pesados y carece de los puntos cómicos de la historia original. Entretiene, pero hay que tener ganas.

jueves, 3 de octubre de 2019

Tenshi no 3P! (2017)

     No sé por qué tenía en mi lista Tenshi no 3P! (2017), seguro que no vi ninguna imagen promocional porque si lo hubiera hecho, no habría estado entre mis candidatas. El caso es que el primer capítulo me pareció interesante y pensé que tal vez no sería tan así... pero... bueno, así es como fue.







     "Kyo Nukui es un adolescente que no va al instituto y pasa su tiempo componiendo música por internet en colaboración con una ilustradora. Un día es contactado por uno de sus fans que dice tener una propuesta para él y resultan ser tres huérfanas que quieren dar un concierto en su orfanato."









     Tenshi no 3P! es una serie de novelas ligeras (no una novela visual como yo pensaba), por lo que se podría esperar algo más de argumento, pero no llega ni a boletín. No es más que una colección de clichés repetidos y manidos a más no poder, con un protagonista mojigato y un harén de niñas casi todas menores de su edad. El hecho de que un adolescente sea bueno componiendo música, cuela, pero que tres niñas de primaria sean capaces de tocar e incluso componer a esos niveles, pues no.

     Segunda decepción: el prota se presenta como un hikikomori y las crías también parecen tener problemas para relacionarse con sus compañeros de colegio. Algo que podría haber dado profundidad y emoción a ciertas situaciones o incluso al pequeño arco que se le dedica, pero naaaaaah De la noche a la mañana el prota va al cole y se pone a cantar delante de todo el mundo y trauma superado.

     Tercera decepción: la música. La primera escena es el prota terminando de subir un tema y la verdad está bastante bien. Cuando las crías le piden ayuda pensé que seguiría en la misma línea de rock electrónico, pero de eso nada monada: los temas se vuelven ñoños e infantiloides en línea con el kawaiísmo de sus intérpretes.

     Situaciones inverosímiles y nada realistas, difíciles de tragar si no estás dispuesto a aceptar el pacto (como cuando aparece la familia real de una de ellas y en vez de llevársela, le permiten quedarse en el orfanato haciendo el gamba con la banda).
     ¿Y la familia del prota? Me refiero a sus padres, claro, porque hermanita pequeña tiene por supuesto. Pues eso, los padres missing total y pasando del hikikomori de su hijo convertido ahora en productor musical.

     Algo que promete cierto interés al principio pero que a medida que avanzan los capítulos te va decepcionando más y más hasta que se convierte en un auténtico suplicio. Lo bueno que tiene, es que es corta.

lunes, 20 de mayo de 2019

Fuuka (2017)

     Ya que estaba en racha romanticona, eché mano de otra serie de amoríos adolescentes, de la que, al contrario que la anterior, algo había oído hablar. Me refiero a Fuuka (2017), a la que su fama ya precede.







     "Yuu Haruna, un estudiante adicto a twitter, acaba de trasladarse a Tokio para vivir con sus hermanas. En la calle tendrá un desafortunado malentendido con una chica llamada Fuuka Akitsuki, quien luego resultará ser su compañera de clase. Tras los primeros desencuentros, la desbordante energía de Fuuka y su amor por la música arrastrará a ambos a la aventura de sus vidas."







     Fuuka es originalmente un manga que aún sigue en publicación. No sé por qué creí que iba de deportes (debí confundirla con otra serie) pero el caso es que iba de música, cosa que tampoco me esperaba para nada. Y es que lo introduce algo tarde. Primero: presentación de Yuu y Fuuka. Luego, el amigo de Fuuka (que luego te enteras que toca el piano) y la amiga de Yuu (sí, la de la infancia, que se dedica a la música ya profesionalmente y con la que hizo una promesa, etc). Como sea, las pistas musicales no se siembran de antemano, sino que brotan a partir del momento que la niña dice que quiere cantar. De ahí que me desconcertara levemente, pero bueno, acepté el pacto y seguí adelante.
     Triángulo amoroso asegurado, y que por una vez, parece inclinarse por Koyuki, la amiga de la infancia, una chica bastante atrevida y un pelín rastrera a pesar de su apariencia dulce. Y bastante idiota, ya que mete al pobre de Yuu en un jaleo de mil pares por "querer hacer las cosas a su manera". Pero luego todo se endereza y la pareja protagonista confirma su relación. Así me gusta, que se muevan las cosas y no se tiren media serie para dar un sí o un no.
     En cambio, los personajes secundarios son bastante invisibles. Makoto Mikasa, el amigo de Fuuka, es bastante interesante y sin embargo apenas podemos ver algo de su complicada familia. Mientras que Sara Iwami, la que aparecerá finalmente para ser la guitarrista, tiene una personalidad bastante inconsistente, que ralla lo bipolar. Falta un poco de fundamento por esta parte, pero bueno, la historia central lo eclipsa todo, así que no hay tiempo para quejarse.
     En cuanto al cambio primordial de sufre la trama respecto al manga... bueno, me alegro de que decidieran cambiarlo porque en verdad me parecía un giro demasiado arbitrario y mega melodramático en algo que más o menos había ido en tono ligero, y en consecuencia demasiado cruel. Vamos, que no me pienso leer el manga, prefiero la versión light.

     No tengo especial gusto por la música así que no puedo juzgar la banda sonora, pero creo que no destaca demasiado para ser una serie musical. Además, todo siempre parece tan fácil... aprender a tocar, aprender a componer... no es una historia de esfuerzo y superación de un grupo de amigos que quiere dedicarse a la música, sino más bien de la evolución personal de un único protagonista a través de la música y las vicisitudes del amor. Pero técnicamente está bien, bastante cuidada, y la historia avanza ágil y entretenida, con emoción, dolor y alegría en buenas proporciones.

     Tiene buenos elementos pero podría haber salido algo mejor.

domingo, 10 de febrero de 2019

Fukumenkei Noise (2017)

     La buena noticia es que tengo trabajo para más de tres meses, la mala es que los horarios son una locura y no hay manera de organizarse. Así que en tiempos de transición, buena es una serie con expectativas cero como fue Fukumenkei Noise (2017).





     "Nino Arisugawa es una chica que adora cantar y que durante su infancia se vio repentinamente separada de su gran amigo Momo. Tras su marcha, Nino es consolada por otro niño llamado Yuzu que sin embargo también debe marcharse poco después. Con la esperanza de volver a encontrarse con ambos, Nino sigue cantando, y cuando ingresa al instituto, los reencuentros por fin tienen lugar provocando un complicado triángulo amoroso."







     Fukumenkei Noise (Ruido anónimo) procede de un manga shojo con ambientación musical donde una chica es la vocalista por la que rivalizan dos compositores de éxito, todos adolescentes, claro. El diseño de personajes me despistó mucho al principio, tanto como para no tener suficientemente claro si Yuzu era chico o chica hasta que no transcurre bastante. Pero luego entré al trapo totalmente y me adapté a todas sus rarezas.
     La protagonista mismamente es bastante singular. No se trata de una heroína al uso, sosa y melancólica con voz de ángel, sino que es una friki con problemas para comprender a la gente. Su falta de empatía así como su incapacidad para entender sus propios sentimientos hace sufrir un poco a los que la rodean, sobre todo a Yuzu, mi gran favorito, pero también provoca momentos cómicos y hace que te caiga mejor.
     En realidad todos me caen bien, con sus dramas, sus historias y sus secretos. La trama se desarrolla con naturalidad una vez que aceptas el trato de que Momo y Yuzu son unos máquinas componiendo a pesar de su juventud y que sus canciones alcancen el éxito con relativa facilidad. El polígono amoroso está muy bien equilibrado y las revelaciones llegan en justa medida. Solo echo de menos que le hubieran dado mayor presencia a mi segundo favorito: el personaje de Yoshito Haruno, el bajista de la banda enamorado de Mio, la anterior vocalista. Esta trama secundaria es bastante jugosa también y no se mueve apenas.
     Otro punto en contra es el hecho y manía que tienen con que la prota se encapriche más con el que peor la trata (véase también Nana). Momo es un poco rebelde sin causa, quiero decir, tiene sus problemas pero tampoco es culpa de Nino ni veo por qué tiene que afectar a que exprese libremente lo que siente por ella. Tal vez guarde más secretos o se deba a su problemática madre, algo que de momento no queda muy explicado en el anime. Yuzu, en contraste con la frialdad de Momo, es más emocional y expresivo. Su baja estatura combinada con su fuerte temperamento le hace algo cómico a la par que tierno, por lo que resulta mucho más atractivo cuando actúa "como un hombre" para proteger a Nino. Repito: mi favorito.

     El entorno musical me parece también bastante acertado. Alejado del pop-rock de finales de los 90 que fue el trasfondo de BECK, apuesta por algo más puntero y actual mezcla de música-ruido y estética gótica. Sorry pero mis conocimientos musicales son bastante limitados, así que no puedo comentar mucho más salvo que me encantó su banda sonora.

     En general y resumiendo fue una pequeña gran sorpresa para mí, muy grata, de la que espero tener más noticias en el futuro. De momento parece ser que hay un live action, así que iré a echar un vistazo.

domingo, 27 de enero de 2019

Kitsune no koe (2018)

     En cuanto empecé a ver Kitsune no koe (2018) me di cuenta de que era china, así que me decepcionó un poco porque esperaba algo relacionado con el folklore japonés. Aún así la historia terminó enganchándome, aunque sin grandes sorpresas.






     "Hu Li es un estudiante de secundaria que perdió a sus padres en un accidente de tráfico que además le dejó marcado el rostro. Ante los problemas financieros, acepta todo tipo de trabajos de medio tiempo, aunque su principal ocupación es la de ser la voz de un popular idol en auge. De este modo puede crear música y cantar como él desea, con la única condición de que nadie descubra su secreto."







     La paleta plana de colores chillones y los movimientos algo ortopédicos de la animación son inconfundiblemente chinos, pero de esa calidad lo suficientemente buena como para que terminen adaptándola y emitiéndola en japonés. El argumento es bastante atractivo para mí ya que trata sobre una especie de Ceniciento de la canción discriminado por la cicatriz en su cara y atrapado por un contrato abusivo mientras otros se llevan la gloria y el dinero. Además su hermano pequeño le culpa de la muerte de sus padres, y como tampoco tienen un duro, va corriendo de un trabajo a otro. Su único apoyo es su amiga de la infancia, aunque esto también le acarreará algún que otro problema.
     En resumen: un chico en apuros nivel 10 de los que me encantan. Pero en cuanto al desarrollo de la trama...

     A los chinos me cuesta pillarles el rollo. Con Kitsune no koe me pasó al principio que creía que tenía algo de sobrenatural, pero luego resultó que era una manera muy metafórica de representar conversaciones por whatssap. Además, siempre me da la sensación de que cuentan las cosas desordenadamente y que van constantemente en círculos. Los eventos se suceden un poco aleatoriamente. Cada suceso no lleva necesariamente a un desarrollo o avance de la historia, sino que con frecuencia enfatiza otra cosa o simplemente retrocede o repite una situación similar. Como si la relación causa-efecto fuese algo relativo. Me resulta complicado seguir la historia y saber por qué los personajes hacen lo que hacen cuando lo hacen.

     En definitiva me gusta por el carácter sufridor y entrañable del Ceniciento protagonista pero me desconcierta el ver que van pasando los capítulos y, efectivamente, no va a ninguna parte. Aunque si hay más temporadas, ahí me encontrarás.

viernes, 29 de junio de 2018

Ballroom e Youkoso (2017)

     Este fin de semana pienso retomar las riendas de mi vida. De mi vida friki, se entiende. Me encerraré a ver series sin parar, que tengo muchas acumuladas esperando. Y para ver, tengo que ir escribiendo, porque si no, las olvido, que ya me conozco. Es el turno de Ballroom e Youkoso (2017), Bienvenido al salón de baile.

     "Tatara Fujita no destaca en nada ni sabe qué contestar cuando le preguntan por sus planes de futuro. Al verla también en la sala de profesores, cree que su compañera Shizuku Hanaoka, a pesar de sus brillantes notas, está igual de perdida que él y decide seguirla al salir de clases. Antes de darse cuenta, Fujita termina descubriendo por fin algo que le apasiona y que le terminará absorbiendo totalmente."
     Una temática que nunca había visto, un estilo de dibujo elegante y manierista, que suplía sus carencias en animación con figuras deformadas, estiradas, de extremidades largas y perspectivas imposibles. Al menos en las escenas de baile, que no son pocas. Una historia de superación por el esfuerzo, que tanto me gusta, con su poquito de talento especial pero sin exagerar. Una rivalidad poco usual. Una trama amorosa tardía pero candente.
     Me ha gustado. Aunque al final renqueara un poquito, la aparición de Chinatsu le da una nueva chispa de color lo suficientemente fuerte como para que, a pesar del estancamiento en el avance del argumento principal, no termina desmereciendo totalmente, y cierra el arco del comienzo con bastante dignidad.

     Un toque de frescura en mi filmografía, algo diferente a lo que suelo ver, ha cumplido bien mis expectativas. No tengo ninguna queja, señorías. Tráiganme la segunda cuando quieran.

lunes, 21 de agosto de 2017

Classicaloids (2016)

     Realmente tengo un problema muy grave que me impide abandonar una serie una vez que empiezo a verla. Por muy aburrida que sea. Tanto es así que a veces me torturo con cosas como Classicaloids (2016), un anime absurdo sin sentido alguno de 24 episodios que sin embargo he visto al completo.


     "Kanae Otowa es una estudiante que vive sola en la vieja mansión de su difunta abuela reconvertida en casa de huéspedes. Sin embargo no tiene clientes, las deudas la agobian y pronto será demolida. Un día aparecen dos extraños sujetos que dicen haber sido enviados por su padre, un excéntrico investigador que viaja por todo el mundo, y que dicen llamarse Beethoven y Mozart. Ambos afirman ser las encarnaciones de dichos genios y al parecer son capaces de desplegar un extraño poder denominado musik."

      Y no hay mucho más que contar. Poco después aparecerán otras figuras como Schubert, Chopin, Bach, Liszt, etc hasta ocho en total. Dos de ellos convertidos en idols del momento. El resto solo gorronean en casa de la chica junto con su amigo de la infancia, y un extraño pájaro mascota.

     Una sucesión de absurdos continua, con una trama conspiranoica de fondo, que a veces refleja levemente los traumas de los principales genios. Realmente esperaba más versiones musicales chachis de los clásicos pero apenas se salva ninguna. Abundan los episodios de vida cotidiana llenos de locuras provocados por el descontrol de los poderes de los classicaloids. Poco o nada se toma en serio, pero como ya había empezado a verla y aún quedaba para el fin de semana, decidí acabarla.

     Me esperancé cuando Beethoven mostró interés por la guitarra eléctrica, pero fue muy fugaz.

     Y reconozco que me reí cuando Schubert se pasó al rap y los transformó a todos en personajes de Parappa the rapper.

     Pero, vamos, que la segunda temporada que se espera para octubre de 2017 se la va a ver Rita, porque yo paso.

sábado, 24 de junio de 2017

Marginal #4: Kiss kara Tsukuru Big Bang (2017)

     Porque no solo de anime serio vive la otaku, de vez en cuando me gusta ver alguna tontería, y las series de idols son un buen material para este tipo de entretenimiento. Son cortas, sencillas, coloridas y llenas de chicos lindos vestidos con lindas ropas. Esta vez ha sido el turno de Marginal #4: Kiss kara Tsukuru Big Bang (2017), un claro ejemplo de lo que digo.


   

     "Marginal #4 es el nombre de un nuevo grupo de idols formado dentro de la corporación Pythagoras, quien ya produjera al exitoso dúo Lagrange point. Acaban de debutar pero aún les queda un largo camino por delante.     
     Juntos afrontan nuevos retos como artistas al tiempo que animan a los próximos debutantes Unicorn Jr.
     Sin embargo, fuera del escenario siguen siendo meros estudiantes de instituto con una animada vida escolar."





         
          Cumpliendo mis expectativas, la serie está llena de situaciones simplonas protagonizadas por chicos guapos claramente tipificados. Para mi disfrute, esta vez eran solo cuatro protagonistas (vi una donde eran cinco y me pareció un poco demasiado) y como además dos de ellos son gemelos, se hace como si fueran menos. Se centran más en el día a día cotidiano que en sus esfuerzos y avances como artistas. Tenemos algunas actuaciones y sobre todo las típicas canciones de los endings para que se luzcan un poco, pero es un grupo que ya ha debutado y no lucha por ninguna meta específica.
     Vemos su festival escolar, sus aficiones particulares, la relación entre ellos (cómo se conocieron y cómo van conociéndose), el enérgico pero algo idiota, el estudioso y distante, el gemelo tierno y el protector con complejo de hermano. Todo lleno de colorido y buen rollo en general, nada de envidias ni traumas ni dificultades serias.

     He de reconocer que hasta cierto punto estas series me gustan, aunque prefiero más profundidad y mejores guiones... ¡o por lo menos que tengan una trama! Pero bueno, me distrae sin más complicación y agrada a mis ojos.
     Vaya, que no será la última que vea de este estilo probablemente,